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LA TECLA SIN TEQUE

El amor quizá sea así.

   

El amor tiene una sola naturaleza, pero como la vida, se presenta de muchas formas, a veces elegante y amable, a veces oscuro y corrosivo.

Es diverso y ligero como el ser cotidiano, contradictorio y esencial como la certeza, quizá insegura, de existir… El amor suele ser inasible para la razón, a veces  huérfano de lógica y de juicio  pero asentado en lo más sensible  de nuestra naturaleza humana. Quienes presumen de ser sabios y exitosos en amores cometen la liviandad del espejismo porque en el amor cada inicio es tan precario e inédito como el más empedrado de los caminos  y no hay otra meta que el desgarrador regocijo de recorrerlo dejando tras de si jirones de alma entre las frustraciones y los desafíos, entre las conquistas y los naufragios, forjándonos la piel mientras vivimos un placer presto a hacernos su esclavo o su más agradecido deudor. Se ha dicho que en el amor es más feliz quien más amó y yo me pregunto ¿quien ha dicho que se ama para ser feliz?. Creo  que se ama por necesidad, para no fenecer íntimamente, se ama porque se está vivo, se ama de verdad cuando no puede hacerse otra cosa que amar y es cuando alcanzar la felicidad es solo un fin que justifica los medios y una recompensa que hace al amor, además de bello, útil.  El amor, el verdadero, casi siempre está reñido con lo pragmático aunque no carece de sentido común, a él le son  consustanciales la intuición, la esperanza y la sospecha, la añoranza por los grandes momentos vividos y la premonición de lo exquisito del alma. En el amor lo más natural es resultar ser un aparente perdedor o un inocente triunfador cuando en realidad no hay cuentas que sacar sino caminos andados y estelas por recorrer porque en verdad no sabemos donde se esconde el amor en nuestro ser, a que parte de nuestro cuerpo toma y modifica y por tanto tampoco sabemos como nos hará actuar, tanto en la felicidad como en el desarraigo que nos trae la lejanía y el desamor. EL AMOR por tanto es la cualidad, la capacidad, el estado del espíritu y el cuerpo, la forma en que vivimos que nos aporta el derecho a llamarnos humanos y por lo tanto es un tremendo desafío, es esa condición de la existencia que nos ilusiona y hace temer, que nos da vitalidad y a veces cercena la fortaleza que nos regaló su llegada. Al AMOR, al verdadero, al único que tiene el derecho de llamarse así le son ajenos la lógica y la mentira, la cobardía y la desconfianza, el desinterés espiritual y el provecho oportunista, le son ajenos en fin aquellas acciones que lo separen del ser amado aunque a veces el camino hacia el no sea  recto y claro, NO IMPORTA, tras la maleza con que la vida nos esconde sus rutas  y tras los tropiezos de nuestras propias manquedades y dudas EL AMOR relucirá entre todo, a pesar de todo y de todos como una perla que antes de brillar y encantarnos con su belleza debemos encontrar y sacar, cuidadosamente, de la dura y fea concha del mundo en que nos tocó vivir… ASI ES COMO TE AMO, ASI ES MI AMOR POR TI y no lo cambio por nada y no te lo disfrazo con promesas de terciopelo, te lo entrego con la sencillez de mi piel, la misma que te abriga cuando HACEMOS EL AMOR.

 

                                                                                     Luis Evidio Martínez Díaz

                                                                                     Periodista.
 

1 comentario

norelys morales -

Bien. Te recomiendo buscar la opción de poner solo un números de palabras (400 más o menos)y que el lector siga en: continua... Así puedes tener varios trabajos en portada. Saludos, Norelys